Anahí, Asenjo Romera

Tal vez podamos ver a la Tierra como un ser vivo, a nosotros como sus pobladores que tenemos la responsabilidad de cuidarla, a los animales como nuestros compañeros de viaje y a las plantas como nuestras aliadas sin las cuales la vida sería simplemente insostenible.

Entonces, tal vez deseemos que un edificio se parezca a un ser vivo, que transpire, que no consuma energía innecesariamente, que agradezca el sol, que sea fresco en verano y cálido en invierno, que no genere desperdicios inútilmente, que sea limpio, que huela bien, que dé gusto acariciarle, que disfrutemos mirándole, que dé cobijo a nuestra familia, que el tiempo parezca no pasar cuando estamos en él, que nos transmita la paz, que permita el encuentro con nosotros mismos sin necesidad de seguir huyendo, que crezca y envejezca con nosotros y que después cuando desaparezca, como nosotros, todos sus componentes se integren de nuevo en el ciclo de vida de donde proceden, dejando solamente el rastro de lo bien hecho y de lo bien vivido en la memoria de nuestro planeta, tal vez entonces podamos decir, tal como nos gusta hacer, que CONSTRUIMOS ETERNIDAD”.

…Y EN ESTOS MOMENTOS:

En estos momentos de incertidumbre general donde los valores se han perdido y los objetivos parecen disueltos, o mejor, latentes “quiero construir una nueva forma de  edificar desde la acción sobre el terreno y el espacio y la escucha interna”. 

Como seres humanos, necesitamos recuperar nuestro lugar, reconocer quiénes somos y trabajar conjuntamente para el desarrollo y el crecimiento de la vida en nuestro planeta.